Mediciones de impacto: Un cambio de paradigma para la cultura

Mediciones de impacto: Un cambio de paradigma para la cultura

  • Posted by Félix Barros
  • On abril 10, 2019
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  • Gestión Cultural, Sostenibilidad

El sector cultural vive permanentemente acechado por el fantasma de la sostenibilidad. Los gestores de diversas iniciativas deben luchar año a año por sus cuotas de financiamiento, lidiando con un sistema lleno de incertidumbres:

  • Los fondos concursables dependen en gran medida del jurado de turno, con criterios que pueden cambiar año a año, y no dan abasto para el gran número de proyectos de calidad que se presentan.
  • Los presupuestos de las instituciones públicas se ven afectados por intereses políticos según el gobierno de turno, y las habilidades de lobby y alineamiento de intereses terminan siendo el factor determinante en las decisiones de presupuesto.
  • El sector privado no se interesa en invertir en cultura al no poder medir su rentabilidad, o en caso de invertir lo hace a través de proyectos de sus propias fundaciones con el fin de descontar impuestos a través de la ley de donaciones culturales.

La precariedad económica del sector cultural dificulta el desarrollo de proyectos estratégicos a largo plazo, y provoca una canibalización al inevitablemente poner a pelear a los gestores por los recursos que estén disponibles.

El padre de la administración de empresas, Peter Drucker, decía “si no lo puedes medir, no lo puedes mejorar”. En el mundo hay numerosas iniciativas que tras medir el real impacto de la cultura y las artes, han logrado instalar al sector en el centro del desarrollo económico y social de los territorios. En el Reino Unido, desde 2010 se realiza el “Wish you were here report”, estudio que mide principalmente el aporte a la economía local que representan los turistas musicales (personas que se desplazan a causa de conciertos, festivales o visitas a sitios históricos de la música). Así se llegó a determinar que la industria del “turismo musical” representaba en ese momento cerca de 3 billones de euros para la economía del Reino Unido. La disponibilidad de información dio al sector musical la capacidad de articular proyectos con el sector público y privado con el fin de preservar y fomentar esta industria dada su importancia para la economía. Proliferaron también los modelos de “ciudades musicales”, con proyectos, subsidios y ordenanzas para proteger los patrimonios musicales, frenar el cierre de recintos musicales provocado por la gentrificación, entre numerosas medidas.

En Latinoamérica, Valparaíso se ha transformado en un semillero para medir y articular el sector musical con los estamentos públicos y privados. Desde 2017, el Festival Rockódromo ha servido como escenario no sólo de grandes artistas, sino también de la implementación de la metodología TRIMPEV de medición de impacto de festivales, desarrollada por Fanear Labs junto a la Universidad Santa María y perfeccionada en las 2 ediciones siguientes del festival. La metodología mide el impacto económico, social-cultural y ambiental de los eventos en base a los mejores estándares internacionales identificados en el rubro. Los resultados permitieron demostrar la relevancia del festival para Valparaíso, y sentar un precedente sólido para pensar en Valparaíso como una potencial ciudad musical, idea que ya se está concretando. A través de una coordinación público-privada compuesta por la Ilustre Municipalidad de Valparaíso, IMUVA – Industria Musical de Valparaíso, el programa CORFO Valparaíso Creativo y el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, se ha diseñado un plan estratégico para desarrollar a Valparaíso como ciudad musical y aspirar al nombramiento UNESCO como “ciudad creativa de la música”. Ante la necesidad de validar la intensa vocación musical de la ciudad, se realizó un completo mapeo y diagnóstico de la música en vivo provisto por Fanear Labs.

Al tener la certeza de que habrá un impacto, y de que se medirán los indicadores que la organización busca cumplir (acceso, inclusión, impacto económico/turístico, neutralidad ambiental, etc.), las organizaciones tanto públicas como privadas verán a la cultura y las artes como una oportunidad de inversión para cumplir sus objetivos. Es entonces cuando podemos comenzar a hablar de sostenibilidad.

Félix Barros Ribalta

Director de Fanear Labs


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